De la importancia de las tenazas y Wonder Woman

Hoy, sin venir a cuento de nada que haya pasado, quiero hablar de Wonder Woman, la película y el personaje que sale en el DCU. Voy a empezar con mi crítica de letterboxd, que es igual de valida a día de hoy:
En Nación, de Terry Pratchett, dos personajes, Mau y Pilu tienen el siguiente diálogo:
-Pero podríamos haberlas tenido [las tenazas], si hubiéramos querido. Si las hubiésemos necesitado.
-Sí, pero eso es lo más interesante. No sabes que las necesitas hasta que las has utilizado.
-¡Cómo no las teníamos no sabíamos que las necesitáramos!

Esta película fue eso: ver a Wonder Woman moviéndose y luchando, dirigido todo por una mujer, se nota. Y lo necesitaba.
Esta es una de esas cosas que te cuesta comprender si en toda tu vida no has tenido que hacer un esfuerzo extra en empatizar. Es decir, toda mi vida he tenido que ser el héroe. En todos lados. Siendo pequeña, pocas obras literarias he tenido heroínas en las que verme reflejada. Heroínas bien construidas y desarrolladas, ni te digo. Si hago memoria, creo que sólo se me ocurre Favila, una hechicera más que capaz, y una de las salvadoras de los reinos de Ruino y Oscuria; y Jaina y Tenel Ka, de los jóvenes Jedi, que son eso, aprendices de Jedi junto con Lowbacca y Jacen. Todo esto antes de llegar a la adolescencia. Luego me eché a perder y sólo leía señores leyéndose a si mismos, así que poco podía sacar de ahí. Me acostumbre a que hubiera siempre un héroe, y luego me reconstruía las historias con self-inserts. Pero eran eso, historias propias que tenía que construir para verme reflejada. Es algo que a lo que me he acostumbrado.

Y entonces llega Episodio VII.

Esta película me hace llorar cuando Kylo empieza a llamar el sable con la Fuerza, le enfocan y sabes que algo falla. Y el sable vuela, casi le da en la cara, y Rey lo coge, con una ligera sorpresa.
Y cuando esa hoja azul que me ha acompañado toda la vida, se ilumina, yo lloró.
Porque es lo que siempre he querido y soñado. Ya no tengo que empatizar con Luke, porque ahora puedo ser Rey.

Y es lo que me pasa con Wonder Woman.

La primera media hora de Wonder Woman se presentan un montón de mujeres poderosas y libres. No tienen que rendir cuentas a nadie, ningún hombre las juzga ni sufren ninguna doble vara de medir. Son mujeres a las que no se las va a cuestionar sus vivencias ni su validez. Y es bonito. Entonces llegan los alemanes malvados y las Amazonas luchan.
Y todo deja de ser bonito para ser hermoso y hacer que llore. Porque es algo que nunca he tenido, un montón de mujeres  luchando por defender, no su modo de vida, si no evitando que esos sucios jipis estén en su jardín.
Diana abandona la isla y va al mundo real. Un mundo real que está en medio de la Primera Guerra Mundial. Pasamos de un mundo de colores vivos y saturados, a un ambiente gris, con una Diana descubriendo que el mundo real es una mierda: las mujeres llevan ropa que la prohiben luchar, no pueden entrar a las reuniones, y se ve cuestionada sólo por el mero hecho de ser mujer, además de la manía del resto de protegerla de los horrores de la guerra.

Y llegamos a la escena de Tierra de Nadie.

Todo en esa escena es perfecto, incluyendo el motivo tan tonto como “pero como voy a dejar que muera gente si puedo evitarlo”. Diana se mueve por el simple hecho de que es compasiva y no puede volver la vista, como ya pueden hacer el resto de soldados, rotos por la guerra. Ella se quita esa capa gris y sale de la trinchera, en un plano fijo, donde sube lentamente decidida por la escalera. Diana tiene que recorrer esa Tierra de Nadie y liberar al pueblo de los enemigos. Ya está. Nada más. Diana decide que el camino más corto de A a B es la línea recta. Y si tiene que patear culo para que la línea avance, lo va a hacer.

Y es aquí donde vuelvo a llorar.

Porque la cámara se centra en Diana. En sus movimientos y sus golpes. No en su culo, sus pechos, sus caderas, etc. No hay poses raras ni picados casuales. Es una mujer luchando por hacer que ese pequeño rincocito del mundo sea un lugar mejor. Porque es lo que puede hacer en ese momento y se ha cansado de estar cruzada de brazos. No me atrevería a decir que es el momento en el que se vuelve Wonder Woman, porque no he leído nunca al personaje y no asé cuales son las motivaciones más hondas del personaje que la hacen ser una superheroína. Pero mientras, tenemos a una mujer luchando. Y nos lo cuenta otra mujer. Y esto es lo más importante al final, el tener nuestras propias historias donde proyectarnos y vivirlas.
Wonder Woman no es una película perfecta y podría haber sido más, pero no deja de ser una gran superproducción, con protagonista mujer y dirigida por una mujer. Una película que llegó a muchos cines y con una gran campaña de marketing.

Porque siempre hemos necesitado tenazas.

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

MV5BNDFmZjgyMTEtYTk5MC00NmY0LWJhZjktOWY2MzI5YjkzODNlXkEyXkFqcGdeQXVyMDA4NzMyOA@@._V1_SY1000_SX675_AL_

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.