Star Wars y la importancia de la representación

 

Cuando tenía 7 años, mi padre me llevó a ver Star Wars Episodio IV al cine. Y fue algo mágico. Mágico en el sentido de que la primera vez que veía un mundo TAN GRANDE y del que sabía tan poco. Fue la primera vez que sentí que quería más de ese universo. Y entonces llegaron las precuelas, y me dejaron los libros de la Tercera Trilogía y acabé llegando al mundo de los jóvenes Jedi, con los hijos de Leia y Han siendo entrenados por su tío Luke en una Academia Jedi. Y aquí pasó algo importante. Dos cosas importantes: Jaina Solo y Tenel Ka.

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Odio el color rosa

Odio el color rosa. Desde que era pequeña. No es que no me guste, tenga algún mal recuerdo asociado o similar. Simplemente lo odio porque es… rosa. Y el rosa es de niñas. Y yo no quiero ser una niña. A las niñas no les gusta Star Wars, ni las películas de Indiana Jones, ni las de Regreso al futuro. Les gustan las películas de amoríos y dramas, que son aburridas, porque nada explota. A las niñas tampoco les gustan los videojuegos, salvo que la consola sea rosa, y claro, yo odio el rosa y no podría tocarla. Las niñas en los recreos no juegan, se quedan en un sitio hablando cosas. Y a mi me gusta jugar a pillar, aunque me pico mucho siempre. Sigue leyendo